
Es un potente antioxidante gracias a sus altos niveles de taninos, flavonoides y vitaminas. Consumirla con frecuencia ayuda a prevenir el envejecimiento y reduce el riesgo de desarrollar en efermedades degenerativas, cardiovasculares y tumores.
Sirve para depurar el organismo, ya que es astringente, digestiva y diurética. Es muy beneficiosa para combatir diarreas, colitis, ardor de estómago, gastroenteritis, flatulencia y demás problemas digestivos.
Depura el hígado y lo fortalece. Del mismo modo ayuda a desintoxicar, purificar y regenerar la sangre, mejorando su fluidez. Además tienes una alta proporción de agua, potasio y ácido cítrico, que mejoran el funcionamiento renal y previenen la retención de líquidos.

La granada es antiinflamatoria y antiséptica debido a los ácidos cítrico y málico. Sirve para tratar algunas inflamaciones crónicas y de las mucosas digestivas. También es muy eficaz en casos de faringitis, sinusitis y otitis.
Es cardioprotectora. El zumo de granada ayuda a eliminar colesterol malo en la sangre, evitando la formación de placas de ateroma en las paredes de las arterias y el desarrollo de arteriosclerosis. Además ayuda a disminuir la presión arterial en caso de padecer hipertensión.
Aportan una gran cantidad de minerales, como el hierro, que se absorve muy fácilmente gracias a la vitamina C que contienen. Por esta razón también es muy empleada en casos de anemia.

La riqueza de la granada en antioxidantes, hace de ella un producto anticancerígeno. Ayuda a inhibir el desarrollo de cáncer de próstata. También se ha comprobado su eficacia a la hora de prevenir la aparición de tumores mamarios y melanomas.
Por otro lado, conlleva una serie de contraindicaciones en personas con insuficiencia renal. En este caso, el consumo de granada debe de ser controlado.
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