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viernes, 15 de noviembre de 2013

Jalea Real

La jalea real tiene múltiples propiedades antioxidandes y antibacterianas. Ayuda a reducir la inflamación y a combatir los virus. Es afrodisíaca, hematopoyésica y activa el sistema inmunológico. Además tiene propiedades rejuvenecedoras, energéticas y antiglúcidas, ayuda a reducir el colesterol y previene la formación de tumores. Por todas estas razones, se considera un producto muy aconsejable para combatir numerosas anomalías que afectan al organismo.


Ayuda reforzar la memoria y la capacidad de aprendizaje, incrementa la fuerza física y la resistencia, por este motivo es muy consumida por estudiantes en épocas de exámenes y por trabajadores que tienen que realizar numerosos esfuerzos físicos.

Es un afrodisíaco, tiene  efectos positivos sobre los aparatos genitales masculino y femenino, aumenta el deseo sexual y ayuda a solucionar problemas de impotencia o fertilidad.

Sus efectos antioxidantes previenen el desarrollo de enfermedades degenerativas causadas por los radicales libres e inhiben la proliferación de células cancerosas.

Tiene capacidades regenerativas, que estimulan la formación de celular y la regeneración de órganos. Generalmente se produce en piel, huesos y en el sistema nervioso.

La jalea real da una apariencia más viva a la piel. Ayuda a combatir arrugas, la sequedad y el exceso de sebo.

La vitamina B que aporta equilibra el sistema nervioso, ayudando a combatir el estrés, la ansiedad, el nerviosismo, la depresión e incluso los síntomas ocasionados por el consumo de drogas.

Contiene una elevada cantidad de acetilcolina, uno de los transmisores más importantes del sistema nervioso. De esta manera ayuda a mejorar la transmisión de los impulsos nerviosos e impide el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer o la esclerosis múltiple.

Estimula el crecimiento y la reparación del esqueleto, ayuda a tratar enfermedades como la osteoporosis.

Su capacidad antiviral y antibacteriana es capaz de inhibir la proliferación de virus y bacterias en el organismo. Destaca su efecto sobre el virus de la gripe.

Además la jalea real activa el sistema inmunológico, ayudando a prevenir enfermedades microbianas como los resfriados y la bronquitis.

Activa la producción de glóbulos rojos, combatiendo la anemia.


Reduce los niveles de colesterol en sangre, evitando la formación de trombos, arteriosclerosis y protegiendo de accidentes cardiovasculares.

Regula la presión arterial, de manera que la aumenta en caso de hipotensión y la disminuye en caso de hipertensión.

Reduce el nivel de glucosa en la sangre, por lo que es muy aconsejable para tratar la diabetes.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Azafrán

Azafrán
El azafrán es una planta que se usa desde la antigüedad. Su uso quedaba relegado a aquellas personas que se lo podían costear, ya que estamos hablando de una planta cuyas hebras son muy caras y codiciadas. Antiguamente, el azafrán, era utilizado para tratar pequeñas depresiones y en el caso de mulleres era utilizado como afrodisiaco.
Actualmente, a esta planta, se lo confiere numeroso beneficios, pero  también prejuicios de entre los cuales destacamos:

  • DIGESTIVO: El azafrán se lleva usando desde la antigüedad como aderezo para las comidas. La sabiduría de los antiguos era tal que ya conocían de las numerosas propiedades de esta planta, ya que el azafrán, posee unos componentes, amargos y aromáticos, que estimulan la producción de saliva y la secreción gástrica, siendo un excelente remedio eupético y aperitivo. Además el azafrán posee crocetina, un potente colérico que estimula la producción de bilis y la fluidifica, ayudando en el proceso digestivo y evitando la formación de piedras en la vesícula. El azafrán está indicado para personas inapetentes, con malas digestiones... y está presente en toda dieta saludable.

  • ANTIOXIDANTE: La crocina, componente principal del azafrán, es un poderoso antioxidante natural. Esta sustancia capta los radicales libres, retrasando así el envejecimiento de las células del cuerpo y mejorando la salud en general.

  •  MEMORIA: El extracto de azafrán que contiene crocina y crocetina, ha demostrado mejorar la memoria y las capacidades cognitivas en numerosos estudios científicos. También se considera que el azafrán es un óptimo complemento alimentario para aquellas  personas que sufren estrés. Se está estudiando su poder sobre enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson o el Alzheimer.

    
    Azafrán
  • VISIÓN: La vista está íntimamente conectada con el sistema nervioso. Si bien se ha demostrado que el azafrán resulta un potente antioxidante para las células cerebrales, la suplementación con esta especie también mejora la salud ocular. El safranal, componente aromático del azafrán, ralentiza la degeneración de las células fotorreceptoras de los ojos, mejora la función de la  retina y de los vasos sanguíneos que irrigan los ojos.


  • ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES: Debido a su poder antioxidante, el azafrán, fortalece el corazón y previene de las enfermedades cardiovasculares. Además la crocetina, el pigmento rojo del azafrán, puede ayudar a reducir el colesterol.

  • DIABETES: Por su riqueza antioxidante y por elevado numero de carotenoides, el azafrán puede ser un buen suplemento para personas diabéticas.

  • ANTICANCERÍGENO: el azafrán contiene betacarotenos y flavonoides que ralentizan crecimiento tumoral, alargando la esperanza de vida.

  • SEDANTE: Esta especie contiene sustancias aromáticas que ayudan a combatir la ansiedad y el nerviosismo.

  • DIAFORÉTICO: Es empleado en estados febriles para favorecer la sudoración.
Un dato interesantes es que elevadas cantidades de azafrán no son recomendables en mujeres que tienen metrorragias ya que el consumo de azafrán favorece la producción de hemorragias. Además, en la antigüedad, el azafrán era utilizado como abortivo por su potente poder hemorrágico.

Entre las contraindicaciones que hay que tener en cuenta para consumir azafrán es que sus tratamientos no se pueden prolongar mucho en el tiempo y no se puede consumir por encima de la dosis terapéutica.

domingo, 10 de noviembre de 2013

La soja

La soja es un producto muy consumido en países orientales como sustituto de la carne. Posee muchas muchas más proteínas y aminoácidos esenciales que el resto de las legumbres. Esta propiedad hace de la soja un alimento muy recomendable en las dietas vegetarianas.

Es muy rica en calcio, contiene prácticamente la misma cantidad que la leche de vaca. Sirve como sustituto para aquellas personas que tengan intolerancia a la lactosa. El calcio que aporta es muy importante para las personas que sufren osteoporosis, ya que impide la pérdida de masa ósea. Además contiene una isoflavona que previene la descalcificación de los huesos impidiendo la pérdida de calcio por estos y su expulsión al exterior por medio de la orina.

La soja aporta también una importante cantidad de fósforo, que interviene en la formación de huesos y encimas y contribuye en el buen funcionamiento cerebral y nervioso.

Sustituyéndo la carne por soja se puede reducir el colesterol en sangre hasta un 20%, ya que la isoflavona genisteína ayuda a disminuir el colesterol malo, los triglicéridos y mejora la flexibilidad de las arterias. De esta forma la sangre puede fluídificar más fácilmente y la circulación se vuelve más efectiva.

Previene que el colesterol se deposite en las paredes arteriales provocando arteriosclerosis y disminuye el riesgo de padecer alguna enfermedad cardíaca.

Contiene ácidos grasos omega-3, que intervienen también en mantener las arterias en un mejor estado, más jóvenes y flexibles.

Es muy útil para eliminar líquidos y para combatir la hipertensión, ya que su alto contenido en potasio ayuda a contrarrestar los niveles de sodio. Además contiene magnesio, que en combinación con el potasio ayuda a reducir la presión sanguínea. El potasio también ayuda a que el corazón, los riñones y los nervios se conserven en un estado óptimo.

La soja es un anticancerígeno muy potente. Las isoflavonas detienen el desarrolo de las células cancerosas. Es especialmente efectiva en la prevención del cáncer de mama, próstata, útero y colon. La genisteína y la daidzeína ayudan a neutralizar las propiedades cancerosas de los estrógenos.

Las isoflavonas y lignanos pueden disminuir las hormonas masculinas causantes de la hiperplasia protática y ayudan a inhibir el crecimiento celular de las células cancerosas en este órgano.

Las proteínas animales hacen que el organismo produzca más amoniaco, por lo que este a veces es expulsado de manera ineficaz y puede dañar el cerebro. Sin embargo, las proteínas de origen vegetal no producen tanto amoniaco, por lo que son más beneficiosas para un hígado enfermo con dificultad para eliminar este producto tóxico para el organismo.

Estabiliza los niveles de glucosa en sangre, liberando los azúcares poco a poco, lo cual es muy beneficioso para personas con diabetes.

La soja contiene lecitina, que refuerza la acetilcolina. Esto ayuda mucho a preservar la memoria y hace de la soja un alimento muy recomendable para la gente con Alzheimer. La lecitina contiene fosfolípidos, que componen los transmisores cerebrales. Por este motivo la soja mejora las capacidades cognitivas.

Aporta una importante cantidad de fibra, que mejora el tránsito intestinal e impide el estreñimiento.

Se emplea en cosmética. El aceite de soja es muy bueno para el cuidado de la piel. Se utiliza sobre todo en mascarillas, cremas limpiadoras y cremas para piel seca.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La manzana

Manzanas
La manzana es el fruto del manzano, un árbol de hoja caduca que podemos encontrar en todas las regiones templadas y frías del planeta ya que puede aguantar temperaturas de -30ºC .Este árbol alcanza un tamaño de medio de 2, 50- 3,00 metros y posee una gran capacidad productora.
Se trata de un árbol muy longevo y que podemos encontrar floreciendo y produciendo fruto en distintas épocas del año, desde finales de primavera a principios del invierno.

Pero lo que nos atañe en este post no es el manzano, sino su fruto: Las manzanas.
Las manzanas son conocidas desde hace miles de años. En el principio de los tiempos la manzana se asociaba con el pecado original, ya que Eva como de la fruta prohibida en el jardín del Edén.
Sacando este episodio anecdótico, las manzanas han formado parte de la dieta de los humanos desde tiempos pretéritos. Su sabor dulce (aunque hay variedades amargas), su agradable olor y su bajo coste son algunos de los motivos por los cuales este fruto ha formado parte de nuestra dieta desde hace muchísimos años.



Manzano

 

La manzana es una fruta que, cuando está madura contiene numerosos nutrientes y vitaminas. Entre estos nutrientes están: glucosa, sacarosa, albúmina, tanino, pectina, ácido cítrico y ácido málico. Además posee sales minerales tales como: calcio (Ca), fósforo (P), hierro (Fe), potasio (K) y vitaminas como la Vit B, Vit C, PP (Vit B3)... Pero sin duda alguna el componente más destacado de la manzana es la Pectina, que actúa como una fibra soluble.
La Pectina ayuda a la disolución del colesterol y resulta un arma muy eficaz contra la diabetes.



Los beneficios que nos puede reportar el consumo de manzana son muchos, entre ellos estás:

La manzana tiene importantes propiedades curativas, partiendo de la base de que estamos hablando de una fruta con un potente poder digestivo.
La manzana cocida ayuda a neutralizar la acidez de estómago. Si además de cocer la manzana, le añadimos vino y azúcar nos encontramos con un potente laxante y refrescante para el cuerpo.
Cuando nos encontramos cansados y faltos de energía basta con comer una manzana para recuperar un estado óptimo, ya que la manzana contiene mucho fósforo (P) y además posee la propiedad de ser asimilada en muy poco tiempo.
El consumo habitual de manzanas mantiene la piel tersa, fortalece la memoria y mantiene los dientes sanos.

Un dato a tener en cuenta es que estudios realizados por numerosos científicos en animales constatan que la Pectina y los Polifenoles (Quercetina y flavonoides, antioxidantes que encontramos en la piel de las manzanas en gran medida) mejoran el nivel del metabolismo lipídico y reducen la producción de moléculas inflamatorias relacionadas con el riesgo cardíaco, como es la Proteína C reactiva.